El interrogatorio (homenaje a los procedimentales)

CASTLE

Una serie de tipo procedimental es una producción donde en cada episodio se resuelve un caso mediante métodos de investigación, y que tienen una estructura casi idéntica entre si. Las franquicias CSI y Ley y Orden son buenos ejemplos de procedurals (en inglés). Este relato breve está inspirado en este tipo de historias, que en ocasiones tratan de resolver crímenes sexuales.

Hana recogió su café (sólo, con azúcar) de la máquina, lo removió con reparo al ver lo malo que era, y lo dejó sobre la mesa del pasillo.

La niña está confusa —advirtió el detective Ramirez—. Mary era su mejor amiga. Bueno, es su mejor amiga, no debemos ponernos en lo peor. Te hemos traído porque se te dan muy bien los niños, y tal vez se abra más contigo.

—Seguro que sí —respondió ella—. No soy un señor mayor muy serio, que llega oliendo a tabaco negro y desodorante recién puesto. —Se arremangó la americana y bebió un pequeño y prudente sorbo de café.

Seguro que sí —repitió Ramirez, contrariado—. Hola, Amy —saludó al abrir la puerta—, esta es Hana, es psiquiatra forense y quiere hablar contigo de la desaparición de Mary.

La niña los miró a los dos con expresión cansada.

—Ya he respondido al psicólogo y al policía, no sé nada.

Hana se sentó a su lado, en una postura relajada.

Vamos a hablar de Mary, de vuestra amistad, porque la quieres y quieres que vuelva, ¿verdad?

—Claro que sí —se apresuró a contestar Amy, fijando sus grandes ojos azulados en la mirada amable de Hana.

Espera, me han dicho que su madre volverá pronto, ha ido a hacer un recado interrumpió Ramirez, entrando de nuevo—. Si esperas un momento, ella puede estar presente.

No importa, sólo vamos a conversar, seguro que terminamos antes de que ella vuelva —respondió Hana, y luego se dirigió de nuevo a Amy—, y así cuando llegue os podéis ir juntas.

Ésta le sonrió, complacida.

El detective dudó un instante de si debía dejar a la psiquiatra sola con la niña, pero su comisaría estaba saturada con la desaparición Mary, de trece años, y él estaba deseando acelerar el proceso.

Muy bien, como queráis —dijo el detective, cerrando la puerta.

—Bien, en primer lugar, quiero que entiendas que esto no es un interrogatorio, tú no eres sospechosa, sino una posible testigo, y nadie va a obligarte a hablar —comenzó Hana.

—Ya lo sé, me lo han explicado cuatro veces —comentó Amy, molesta.

—Vale, entonces iré al grano. —Tomó aire y dio un sorbo a su café—. ¿Sabes si Mary salía con algún chico?

Amy se sorprendió mucho.

—Claro que no, somos muy pequeñas.

—Oh, por supuesto, ya sé que tú no eres de esas —puntualizó Hana, mientras posaba sus ojos oscuros e inquisitivos en el conjunto que Amy llevaba puesto, un jersey a juego con una falda de pana, ambos en tonos rosados, que su madre había escogido probablemente para darle un aspecto exageradamente infantil.

—No sé qué quieres decir —murmuró Amy, frotándose las manos.

—¿Hablabais de chicos? —preguntó de nuevo Hana, esta vez en un tono más amable— Yo hablaba de chicos con mis amigas a tu edad, quién era guapo, quién me gustaba…

—Sí, eso sí, pero nada más —cortó Amy, molesta—. Estoy cansada.

—Ya lo sé —replicó Hana, y se terminó su café.

Ambas permanecieron en silencio durante un rato.

—Mira, creo que aquí hay un malentendido —retomó Hana—. Has oído que soy psiquiatra forense, y no sabes muy bien qué quiere decir eso.

—Sí que lo sé —respondió Amy, furiosa—, trabajas con la poli cuando muere alguien.

—No exactamente. Eso lo hacen los médicos forenses, pero también trabajan con personas vivas. —Se echó a reír—. ¿creíste que me dedico a interrogar a los muertos?

Amy estaba perpleja. No podía creer que aquella mujer, flaca y amargada, se riese de ella, una niña inocente.

—Verás, lo que significa “forense” es que nos dedicamos a buscar pruebas. Pistas. Pueden estar en la escena del crimen, en las personas, en lo que nos cuentan, y sobre todo en cómo nos lo cuentan. —Hana se inclinó hacia la niña—. Y tú estás mintiendo. Llevas cincuenta horas mintiendo. Les has mentido a los profesores, a la policía, al psicólogo, y creo que hasta le has mentido a tu madre.

Amy no respondió. Empezó a mirar alrededor, desesperada.

—No, señorita, aquí no hay cámaras, ya te dije que esto no es un interrogatorio. Esta sala es normal y corriente.

—Yo no sé nada. —Amy empezaba a bloquearse—.Yo salí del colegio muy apurada, porque mi madre vino a buscarme para ir a clase de piano.

—Y yo estoy totalmente convencida de que eso es cierto, pero sabes mucho más. Sabes algo que te da vergüenza contar, o que crees que es malo, y culpas de ello a Mary.

—¡No! —protestó Amy, poniéndose en pie.

—Mientes otra vez. Mary salía con chicos, se daban besos, probablemente hacían otras cosas, y alguien le hizo daño, y no quiere que ella hable, y se la ha llevado. ¿Sabes qué creo? Creo que está tirada en la linde de algún bosque al norte de estado, estrangulada, y creo que aunque no sepas quién fue, sabes mucho más de lo que dices, y no lo cuentas porque crees que ella es una guarra y se lo merece.

Amy temblaba, aguantando las ganas de llorar.

—Mírame —dijo Hana, en voz baja pero firme—. Dime qué viste.

—Cállate, te odio —replicó la niña, dándole la espalda.

—Bien. Esta tarde voy a pedir a tu madre que hable conmigo, en tu casa, y registraré tu cuarto.

—¿Qué? No puedes hacer eso, mi padre es abogado y me dijo una vez que nadie podía registrar nada sin una orden.

—Tu padre tiene razón. Pero yo soy muy lista, y muy puta, como tu amiga, así que haré el viejo truco de pedir permiso para usar el lavabo, me colaré en tu habitación y buscaré eso que estás escondiendo.

—No lo harás, y no voy a hablar más contigo.

—Qué tonta eres —dijo Hana, apurando los minutos para marcarse un farol—. Ya sé lo que hay. Mira que no escondí yo cosas en casa de mis padres para que no las viese nadie…

Amy sollozaba en silencio. Hana la dejó desahogarse, y le ofreció un botellín de agua que llevaba en el bolso.

—Me da mucho asco —balbuceó Amy.

—Lo sé, pero tienes que hacer un esfuerzo. Necesito que tú me digas qué es y por qué lo tienes, porque si lo encuentra la poli puede que no entienda nada.

—Ella tiene la taquilla al lado de la mía—empezó Amy.

—¿En el colegio?

—No, en la escuela de ballet. Las taquillas del cole se vacían cada pocas semanas, para buscar drogas y preservativos.

“Claro, como son igual de peligrosos” pensó Hana, irónicamente.

—El jueves pasado, vi dentro de la mía unas…. Unas braguitas que no eran mías, eran de Amy. Las reconocí porque se las había visto una vez que vino a dormir a mi casa.

—¿Cómo son? —preguntó Hana, sabiendo que aquel dato no era relevante, con el fin de animarla a hablar.

—Blancas, con un ribete azul. El caso es que iba a ponerlas en su taquilla, pero entonces ella llegó al vestuario y me pidió por favor que no lo hiciese. Me suplicó que me las quedase, podía quemarlas o tirarlas a la basura, pero no podía tenerlas ella porque su madre se había enterado de que andaba con chicos, y su ropa… —Amy reprimió una arcada—. su ropa interior tenía algo de un chico y ella podía meterse en un buen lío.

—Ya, se llama semen.

—¡Ya lo sé! —replicó Amy, recompuesta.

—¿Dónde las tienes escondidas?

—En mi cajón de cosas de One Direction, dentro de una bolsa.

—Uno de los últimos sitios donde iban a mirar. —Hana se estiró en la silla y soltó aire por la nariz—. Dime que no las has lavado.

—No.

Hana se levantó, abrió la puerta e hizo señas al detective para que se acercase. Le susurró lo que la niña le acababa de contar y volvió a sentarse.

—¿Y por qué no lo dijiste cuando ella desapareció y empezamos a sospechar que la habían secuestrado? —continuó Hana, más relajada— ¿No te pareció importante? Todos los chicos de vuestro instituto son sospechosos.

—Tú no la conoces.

—Creo que la conozco mejor que tú.

—No es mala, pero hace y dice cosas que no son propias de chicas de nuestra edad, ni de chicas decentes, en cualquier caso —dijo Amy, ignorando su comentario.

“Dios santo, tu madre y su collar de perlas te han sorbido los sesos”.

—Estoy de acuerdo en que es pronto para empezar con esas cosas.

—Sí, y además, si los demás se enteran, y yo sigo siendo su amiga, los demás van a creer que yo también lo hago.

“Por favor…”

—Porque a mí también me gustan los chicos, pero yo no hago nada con ellos… Bueno, es que tampoco se fijan en mí —remató, apesadumbrada.

—Bueno, la pubertad es así. Las dos tenéis la misma edad, pero tu aparentas once años, y por lo que he visto en las fotos, ella aparenta quince.

Hana calló un momento y pensó muy bien las palabras que iba a decir.

—Entonces, también tienes algo de envidia, ¿no?

Amy asintió.

—No se lo digas a nadie —explicó Amy—, es que yo sé que soy guapa, pero los chicos me hacen sentir fea.

—¿Quieres que te cuente un secreto sobre los chicos?

Amy no respondió.

—Los penes son feos —continuó Hana—. Horrorosos. No tengas prisa por tocar uno.

 

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Gas (TWD fanfic)

The air in the gas station was scorching and moist; it reeked of death, due to the two walkers trapped inside, tied by their ankles to the counter, close to the windows, so nobody would enter when they saw them.

They had been trapped by a girl, who was now sitting on the floor, dripping wet in sweat, playing with a revolver. She was skinny, her skin dry and gaunt, her blond hair frizzy, her eyes sad and aimless. She had been playing with the gun for days now; she was sure she was turning crazy, but couldn’t or didn’t want to do anything about it.

Lux was utterly tired of living, but for the first time she didn’t have the determination of killing herself. She was sure that loneliness, famine and inactivity would eventually end her without an effort. She didn’t know how long had she been on her own, but it had been definitely over a month. Maybe two. Her wounds were sure healing, both the outer and the inner, and she had grown up to be a survivor, with all the immoral acts it carried out.

There were people talking outside, but no distinct conversation. They were muttering and that only meant they wanted to break in.

“They want to break into my place. My place, my only shelter, where I’ve survived since I ran away from those monsters” she thought, stiff and curled up in a comforting position.

She wouldn’t let them.

Lux stood up and pulled out her knife, the one on her right leg. Her jeans had a double fabric to hide a couple of blades, long, thin and sharp, so no one could see them until it was too late. She was able to use them better than a tooth brush, and had used them a lot lately.

The door opened; she had not repaired the lock since a kid broke in the previous week. It was part of her master plan to die somehow.

She saw a woman from her sneaking point, behind a shelf stuffed with car supplies. Her skin was dark, umber indeed, and she was as tall as her, thin. She wore thick dreads. Her gaze was fierce, ruthless. It was weird for Lux because she had not seen a strong, healthy woman since everything began, or ended. She pulled out a long blade, maybe a katana, and severed the walker’s heads in two gracious moves.

She waited in the dark, and started moving in the opposite direction, around the shelf, to catch her by surprise. Both women wandered slowly and quiet until Lux was behind her, without noticing another stranger slipping inside the thick aired room.

Mis chicas favoritas

 

Linda Hamilton

Este post viene inspirado de un lado, por mi antigua sección “jueves de chicas”, que tal vez recupere, y por una serie de tuits sobre personajes femeninos que empecé a raíz de unos tuits de otra chica pidiendo que la gente le propusiese artistas, escritoras, directoras y demás, para hacer notar la dificultad de las mujeres para destacar y hacer historia igual que los hombres.

Mi lista no es tan reivindicativa, pero quiero poner negro sobre blanco las mujeres de ficción que más me han marcado, tanto en TV, como en literatura o en el cine.

Son mujeres o niñas que me inspiran a la hora de escribir, o que incluso me han hecho mella como persona, por sus valores y su actitud. Son fuertes, valientes, pero a veces compasivas; fieras protectoras que cuidan de los suyos (tengan hijos o no) y con muchos matices; son ante todo personajes muy ricos.

En general se parecen bastante entre ellas, y supongo que algunas de ellas están inspiradas en otras anteriores, pero en cualquier caso las amo y las tengo muy presentes.

Sin un orden particular:

  • Sara Lund, de The Killing
  • Carol, de The Walking Dead
  • Cersei, Canción de hielo y fuego (también me gusta mucho en la serie, creo que es uno de los personajes mejor reflejados. Catelyn Tully y Brienne de Tarth también son muy grandes)
  • Sarah Connor, de Terminator (es gracioso porque en la serie de TV la interpreta Lena Headay, Cersei en Juego de tronos)
  • Kara Thrace, de Battlestar Galactica
  • Ellen Ripley, de Alien el 8º pasajero
  • Trinity, de Matrix (como mil veces mejor que Neo)
  • Scarlett O’Hara, de Lo que el viento se llevó
  • Lagertha, de Vikings
  • Mathilda, de Léon
  • Matilda, de Matilda (Roald Dahl)
  • Bunny Sukino (en serio, no os riáis) de Sailor Moon
  • Peggy Olson, de Mad Men
  • Vanessa Yves, de Penny Dreadful
  • Lana Winters, de American Horror Story: Asylum (la mejor temporada, de lejos)
  • Skyler White, Breaking Bad
  • Julia, 1984
  • Lisbeth Salander, de Millennium
  • Motoko Kusanagi, de Ghost in the shell
  • Valerie, de V de Vendetta
  • Marge Gunderson, de Fargo
  • Jessie, de Toy Story

Probablemente añada más en sucesivas ediciones del post.

¿Y tú qué opinas? ¿Alguno de estos personajes te han marcado? ¿Cuáles son los personajes femeninos más influyentes para ti?

Listas

zero

Con el final del año llegan las listas de lo mejor, en múltiples campos.

El libro que más me ha gustado este año ha sido “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo”, de Albert Espinosa, sensible y honesto a rabiar. Además me lo regaló un buen amigo. También me gustaron mucho “ZeroZeroZero” de Roberto Saviano, y estoy disfrutando con “Cicatriz”, de Juan Gómez Jurado.

¿Cuál ha sido la película que más te ha gustado? Tal vez una que no salió en 2015, sino anterior o incluso un clásico. Para mí la más impactante fue “Quién puede matar a un niño”, de Narciso Ibáñez Serrador, estrenada en los años 70. De las que fue a ver al cine, me quedo con “Sufragistas”.

¿Y la música? En 2015 me enamoré de “Dodge & Burn”, de mis adorados The Dead Weather. Y descubrí tardíamente a la gran Florence Welch, me encantan todos sus álbumes y el último, “How big, how blue, how beautiful” es increíble.

Y por último, en cuanto a series, las segundas temporadas de “True Detective” y “Fargo” me han parecido geniales, y además he descubierto “Vikings”, en otro estilo pero también muy bien.

 

¿Y TÚ? CON QUÉ TE QUEDAS DE ESTE 2015 QUE SE TERMINA?

 

(¡FELIZ AÑO NUEVO!)