Cien seguidores en Wordpress

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GRACIAS A TODOS

Y mientras seguimos con el sorteo, no lo olvidéis, quiero preguntaros:

¿Qué contenidos os interesan más de mi blog?

Reseñas, relatos nuevos, fragmentos de mi nueva novela, concursos…

Decidme qué preferís y trataré de insistir más en eso. Si se os ocurren otros contenidos que encajen con este blog, por favor, indicadlos.

¡Gracias de nuevo!

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No rompas el vaso

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Tras mucho tiempo abandonados, he decidido retomar los retos de escritura de El Libro del Escritor. Aprovechando una frase que me ha venido de repente a la cabeza y que encabeza este post, voy a intentar el reto 32.

32. Escribe un relato sobre las marcas que deja la vida en la piel.

Alejandro daba pequeños sorbos a su vaso de agua. A pesar de los nervios que lo atenazaban desde hacía semanas, cuando Berto lo llamó para pedirle ayuda, trataba de ser comedido al beber. Incluso siendo agua, sentía la necesidad de contenerse.

-Bien, lo he entendido de momento. Tratar al personaje con respeto, evitar clichés… -Berto repasaba sus notas en su nuevo bloc Miquelrius- y dar al personaje una vida completa más allá del alcoholismo.

-Y no generalizar. Es decir, tu me has llamado para pedir consejo porque quieres escribir una obra de teatro sobre el alcoholismo, y yo te estoy contando mis experiencias y tratando el asunto desde mi perspectiva, así que no es un relato objetivo. -Alejandro hablaba pausadamente pero sin parar, en voz baja pero firme. Dio otro pequeño sorbo. – Por cierto, ya que estamos, podrías incluir alguna referencia a las precauciones que han de tomar los allegados de los alcohólicos, rehabilitados o no… como por ejemplo no quedar en restaurantes a la hora de la cata de vino.

-¿Eso es algo general o hablas por ti?- Se molestó Berto.

-Ahora mismo hablo por mí, pero no creo que a muchos les haga gracia.

Se produjo un silencio incómodo, denso.

-Hay otra cosa, es algo personal. -Alejandro tomó el vaso pero no se lo levó a los labios, lo sujetó para concentrarse en buscar las palabras. -No rompas el vaso. Quiero decir, es un tópico que me molesta, se hace siempre.

-Ya hemos hablado de clichés, pero bueno, si quieres señalar uno en particular… ¿a qué te refieres exactamente?

-Un alcohólico empedernido discute con alguien por amor, celos, un desengaño… o porque la otra persona le echa en cara su adicción. Tras una acalorada discusión, la otra persona se va o hace ademán de irse y el alcohólico estrella su vaso de whiskey contra la pared o un espejo.

-Sí, es un cuadro bastante repetitivo. -Admitió Berto.

-No sé, cada cual tiene sus recursos, pero… -Alejandro seguía hablando, ensimismado.- Creo que es mejor que explores tus propios recursos, que uses lo que a ti te parezca más adecuado para expresar ira, frustración o lo que sea.Lo del vaso a lo mejor era original cuando lo hizo Tennessee Williams, o alguien de esa época… pero mejor invéntate otra cosa. Es un recurso muy manido, queda cutre.

-Veo que te molesta mucho lo del vaso.

-No sabría explicarlo. Es violento, de algún modo, aunque sea contra una pared. Y yo no soy violento, por mucho que beba. Son cosas distintas en mi opinión.

-De acuerdo, nada de estrellar vasos. ¿Alguna cosa más?

-No, creo que por mi parte ya está. -Alejandro se incorporó ligeramente- ¿Podemos irnos? Tengo que ponerme a hacer la comida.

-Creí que querrías quedarte a comer aquí. Ah, ya entiendo. De acuerdo, pues te invito.

Ambos se levantaron, Berto pagó la cuenta y mientras, Alejandro salió a respirar aire fresco, lo necesitaba. De todos modos, aquella conversación le había sentado bien.

 

 

52 retos de escritura: Reto 3

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(aquí están todos los retos del año)

3. Empieza una historia con: “Estoy de pie en mi cocina…”. Debe ser una historia de suspense.

 

Estoy de pie en mi cocina y pongo la tetera a hervir. De pronto veo que un gato me está mirando desde fuera, apoyado en el alféizar, y me extraña, porque yo no tengo gato. Tampoco los he visto por el barrio en mucho tiempo.

A mí me gustan los gatos, pero este es un gato feo. Es el típico marrón y negro, de manchas desperdigadas; creo que son gatas, por no sé qué cromosoma que me dijo mi hermano.

El caso es que, y esto es lo más gracioso, el gato no me mira a mí, sino a algo detrás de mí. Pero detrás de mí solo está la nevera.

En un momento dado se me ocurre que a lo mejor le huele a comida, pero me extraña, porque soy muy escrupulosa y en seguida me doy cuenta si se estropea algo o huele a podrido. Pero como tengo una fiambrera con guiso de merluza, abro la nevera y compruebo que no está pasada. Pues nada, no era eso.

Me doy la vuelta y el gato no está. No está fuera, en la ventana, sino sentado frente a mí. No sé cómo ha entrado en casa.

Pero el maldito gato sigue sin mirarme, mira detrás de mí, pero yo ni siquiera estoy en la misma posición que antes, ahora estoy delante de la puerta. Eso no me gusta, porque no cerré la puerta al entrar. Tengo miedo. La tensión me hiela los músculos pero consigo girarme y mirar detrás de mí. Nada. Allí no hay nadie.

Ya que parece amistoso, intento acariciarlo, pero bufa y me intenta arañar. Sin embargo no se mueve. Sigue mirando a la nada. Vuelvo a abrir la nevera y saco el pescado, a ver si le gusta. Cuando me doy la vuelta y empiezo a apartar los guisantes, me fijo en que ha cambiado de objetivo. Ya no mira detrás de mí, sino hacia la mesa donde desayuno. Por supuesto allí tampoco hay nadie. Intento ignorar su comportamiento y le pongo el pescado delante.

Por primera vez me mira a mí de verdad. Maúlla como preguntando algo y olfatea el pescado. Prueba un poco.

Inmediatamente lo distrae algo. Se queda mirando la nada de nuevo, pero esta vez a mi lado. Vale, esto ya pasa de castaño oscuro. Hago un esfuerzo por mirar ahí, aunque me cuesta. Efectivamente sigue sin haber nadie, pero ya no estoy segura de nada. Me parece que estoy viviendo un sueño. El gato maúlla y se le eriza el pelo. Curiosamente a mí también se me eriza.

Lo más horrible es que veo que el pelo del gato cambia de forma, se aplana como si alguien lo acariciase. El gato se calma, pero yo no. Y entonces siento que algo me toca el brazo, y no aguanto más.

Grito.

Y el gato está fuera otra vez.

La tetera hierve y silba.

Miro otra vez y el gato ya no está.

 

52 retos de escritura: Reto 2

Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los zombis, con otros sucesos dignos de felice recordación

Este es el segundo reto de El libro del escritor, en el que tenemos que recrear la célebre escena de los molinos de “EL Quijote”, pero con zombis en lugar de gigantes.

En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vió, dijo a su escudero:

-Nos acercamos a un desafío mayúsculo,mortal y tenebroso; ¿ves allí, Sancho Panza, esas hordas de caminantes sin vida, criaturas corrompidas que desafían a Dios? Hemos de llegar allí raudos y acabar con tal abominación. Mira, si hasta mueven los brazos sin tino ni garbo, por causa de la putrefacción.

-No alucine vuestra merced, respondió Sancho, aquellos que allí se parecen no son zombis, sino molinos, y esos gestos extraños los hacen movidos por el viento que hace andar la piedra.

-Bien parece, respondió Don Quijote, que no sabes nada de muertos vivientes; ellos son caminantes, y voy a derrotarlos con fiera gallardía, así sean infectados.

-¡Detente, insensato! No vayas a liarla como aquella noche en Toledo, que confundiste a la Tuna con unos vampiros y a día de hoy siguen oliendo a ajo.

Pero Don Quijote, empecinado, le ignoró creyéndole ignorante, y enfilóse hacia los molinos a través de la meseta, mientras se recortaba su silueta contra el ocaso anaranjado.

-¡Alto, hijos del Maligno, o yo mismo os mandaré de vuelta al camposanto!

Cuando de pronto una ráfaga de viento le hizo acordar y dióse cuenta del entuerto, y tiró de las riendas mientras gritaba:

-¡COÑO!

El caballo, entre orden y contraorden, se encabritó, y lo mandó por el aire, donde dio un loop doble y acabó mordiendo el heno en una bala de paja puesta allí por ventura.

-Menuda galleta, Don Quijote.

-En efecto, mi querido escudero. Asísteme, que creo que me he roto el culo.

-Desde luego, mire que se le va la pinza. Ande, cárguese sobre mí.

Y caballero renqueante y escudero se perdieron en la inmensidad de la estepa castellana, mientras Sancho se giraba hacia atrás y mostraba sus ojos vidriosos revelando su verdadera identidad de muerto viviente…

52 Retos de escritura: reto 1

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1. Escribe sobre un sueño o pesadilla que hayas tenido esta semana.

Bien, normalmente no recuerdo los sueños, o solo recuerdo fragmentos inconexos, pero recuerdo perfectamente algunas pesadillas que he tenido. Especialmente una que continuó después de despertarme.

No era una pesadilla dentro de otra, cosa que me ocurre de vez en cuando, sino una que incluía a alguien muy cercano a mí. No recuerdo el contexto exacto, pero sí su mirada fija en mí en el momento en que me di cuenta de que quería hacerme daño. Vi cómo se giraba hacia a mí y blandía un cuchillo grande y afilado, y sentí un terror creciente. Grité y me desperté.

Durante los siguientes minutos (puede que fuesen veinte o treinta) no pude moverme, estaba paralizada con el miedo. Mi único impulso era alcanzar el interruptor, encender la luz e ir al baño; pero era imposible, mis músculos y articulaciones estaban rígidos, mi mente totalmente bloqueada por la visión de aquella mirada perturbada que hasta entonces era amiga.

Cuando mi nivel de ansiedad bajó, junté fuerzas y me levanté, pero la sensación de pánico me acompañó una temporada.

 

 

 

Propósitos de Año Nuevo

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La primera vez que hice una lista de propósitos para el año nuevo fue en enero de 2015, y los he cumplido casi todos. Los principales eran los que atañen a mi papel de escritora, así que en eso me voy a centrar.

1. Esforzarme en la promoción de mi novela, dentro de mis posibilidades económicas, tratando de explotar mi presencia en RRSS y publicidad física.

2. Escribir a diario, o con la mayor frecuencia posible. Es la única forma de practicar y perfeccionar mi estilo; además soy de la opinión de que la mejor inspiración viene trabajando.

3. Plantearme seriamente comenzar mi segunda novela, haciendo un buen esquema del argumento y los personajes, para poder desarrollarla en menos tiempo y con un tono más uniforme.

4. Leer más y más rápido, y centrarme en los géneros que más se acercan a lo que me gusta escribir.

5. Hacer el reto de El Libro del escritor
, y sus 52 ejercicios de escritura, uno a la semana. Creo que son entretenidos y motivadores, y os los recomiendo.

Bueno, ahora tengo que ponerme a trabajar para lograr todo esto.

¿Y tú? ¿Haces propósitos al empezar el año? ¿Cuáles te has planteado?