Nuevo blog en inglés, con contenido original y exclusivo

Rebeca Medina (inglés)

Nuevo blog, en inglés, para publicar mis relatos o fragmentos de novela en este idioma

 

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Más realidad alterada

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Estoy añadiendo al storyboard de la nueva novela imágenes del metro de Londres, el tube, sobre todo los pasillos y el interior de los vagones, y definitivamente no es cosa mía, son realmente agobiantes. Al menos muchas líneas tienen un tramo de recorrido en superficie, y eso te da algo de aire. Pero de la misma manera que me agobia, me inspira cada vez que estoy allí.

Este es otro ejemplo de realidad alterada.

Realidad alterada

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Acabo de encontrar este post en Tumblr, en inglés, original de tootsie-roll-frankenstein (bonito nick) y me ha parecido tan maravilloso que lo traigo aquí.

Lugares donde la realidad está ligeramente alterada:

  • Un objetivo al apuntar
  • Las iglesias en Texas
  • Los establecimientos 7/11 abandonados
  • Tu cuarto a las 5 de la mañana
  • Los hospitales a medianoche
  • Los trasteros que huelen a polvo
  • Faros marítimos estropeados
  • Aparcamientos vacíos
  • Lagunas y piscinas de zonas suburbanas
  • Los tejados al amanecer
  • El interior de una cabaña oscura

 

Es muy inspirador, a ver si me ayuda.

Mis chicas favoritas

 

Linda Hamilton

Este post viene inspirado de un lado, por mi antigua sección “jueves de chicas”, que tal vez recupere, y por una serie de tuits sobre personajes femeninos que empecé a raíz de unos tuits de otra chica pidiendo que la gente le propusiese artistas, escritoras, directoras y demás, para hacer notar la dificultad de las mujeres para destacar y hacer historia igual que los hombres.

Mi lista no es tan reivindicativa, pero quiero poner negro sobre blanco las mujeres de ficción que más me han marcado, tanto en TV, como en literatura o en el cine.

Son mujeres o niñas que me inspiran a la hora de escribir, o que incluso me han hecho mella como persona, por sus valores y su actitud. Son fuertes, valientes, pero a veces compasivas; fieras protectoras que cuidan de los suyos (tengan hijos o no) y con muchos matices; son ante todo personajes muy ricos.

En general se parecen bastante entre ellas, y supongo que algunas de ellas están inspiradas en otras anteriores, pero en cualquier caso las amo y las tengo muy presentes.

Sin un orden particular:

  • Sara Lund, de The Killing
  • Carol, de The Walking Dead
  • Cersei, Canción de hielo y fuego (también me gusta mucho en la serie, creo que es uno de los personajes mejor reflejados. Catelyn Tully y Brienne de Tarth también son muy grandes)
  • Sarah Connor, de Terminator (es gracioso porque en la serie de TV la interpreta Lena Headay, Cersei en Juego de tronos)
  • Kara Thrace, de Battlestar Galactica
  • Ellen Ripley, de Alien el 8º pasajero
  • Trinity, de Matrix (como mil veces mejor que Neo)
  • Scarlett O’Hara, de Lo que el viento se llevó
  • Lagertha, de Vikings
  • Mathilda, de Léon
  • Matilda, de Matilda (Roald Dahl)
  • Bunny Sukino (en serio, no os riáis) de Sailor Moon
  • Peggy Olson, de Mad Men
  • Vanessa Yves, de Penny Dreadful
  • Lana Winters, de American Horror Story: Asylum (la mejor temporada, de lejos)
  • Skyler White, Breaking Bad
  • Julia, 1984
  • Lisbeth Salander, de Millennium
  • Motoko Kusanagi, de Ghost in the shell
  • Valerie, de V de Vendetta
  • Marge Gunderson, de Fargo
  • Jessie, de Toy Story

Probablemente añada más en sucesivas ediciones del post.

¿Y tú qué opinas? ¿Alguno de estos personajes te han marcado? ¿Cuáles son los personajes femeninos más influyentes para ti?

¿Dónde escribís?

Lo pregunto porque anoche tuve una larga sesión de tomar notas breves y sin un orden concreto en una de las libretas que tengo para inspirarme. Suelo llevar siempre conmigo una libreta aunque al final espero a llegar a casa para apuntar lo que me ha venido a la cabeza.

¿Tomáis notas a mano? ¿lleváis con vosotros libretas o blocs de notas? ¿Usáis el móvil? ¿O tal vez tenéis una retentiva mental que os permite guardarlo todo hasta la próxima vez que os pongáis a redactar seriemente?

El hoyo (ejercicios de escritura):

Inspirado por un ejercicio del capítulo “Descripción” del libro Escribir ficción de Gotham Writer’s workshop.

-Ejercicio: imagina que eres un espeleólogo en expedición que se ha separado del resto del grupo y trata de orientarse y volver con ellos en un lugar en el que no ve nada. Sírvete del resto de los sentidos.

Lo primero que se me ocurrió fue empezar a medir distancias. No sé por qué lo hice, pero me ayudó a retardar la sensación de pánico. De modo que usando mis manos fui calculando el espacio que me rodeaba, que no era mucho; extendí los brazos hasta tocar la húmeda pared porosa, y recorrí la cavidad según serpenteaba a mi alrededor.

Yo me encontraba tumbado, no estaba atrapado pero me resultaba imposible ponerme de pie y no quería seguir avanzando hasta saber dónde estaban mis compañeros. Había perdido contacto con ellos poco a poco, no hubo un instante en el que dijese “debo volver”, sino que de pronto me golpeó el pensamiento de “debía haber vuelto hace un rato”. Tampoco fui muy consciente de que estaba tomando una desviación, tan solo me interesé por una estúpida veta blanca lechosa que transcurría a mi izquierda y que al parecer no llamó la atención a nadie más. Después de recorrer un trecho, me di la vuelta y no los vi, ni reconocí el camino que había tomado. Y por dios bendito que no los volví a oír. De pronto tomé conciencia de que solo percibía el flujo constante de agua por las paredes y el suelo de la cueva, el eco de ese flujo, y  el chapoteo de infinitas gotas con su reflejo correspondiente. Luego la cavidad se estrechó, y decidí dar la vuelta, pero resbalé y mi linterna cayó por una sima de la que me libré por poco.

Bueno, que la cagué. Ahora estaba allí en completa oscuridad, tumbado boca arriba (me había girado para poder respirar bien) en una topera que rezumaba agua cargada de sales, que olían a talco, a jabón, y al mismo tiempo a moho. Probablemente en realidad no olía tan mal pero yo me agobié considerablemente. Tras unos minutos, llegué a la conclusión de que, si apoyaba mi cabeza en la base de la cavidad, cosa que me repugnaba por los pequeños canales de fluido que circulaban, había unos quince centímetros de vano hasta la parte superior, porque eso es lo que mide un palmo mío aproximadamente. Mis hombros estaban a unos diez centímetros de las paredes, pero tenía que moverlos con frecuencia para no entumecerme por el frío y la humedad, así que no estaba seguro de esa medida. Podía mover mis piernas con libertad, y abrirlas mucho hasta tocar las paredes con los pies, pero no tenía ni la menor idea de lo que eso suponía en centímetros.

Finalmente me decidí a impulsarme con cuidado usando mis piernas para volver a donde estaba antes, aunque estuviese a oscuras al menos sería más fácil que mis compañeros me viesen. Entonces ocurrió lo impensable: un resplandor me cegó desde el punto al que me dirigía, impidiéndome seguir, pues necesitaba concentrarme y la luz cegadora me bloqueaba los sentidos. Tuve miedo, pero al mismo tiempo me calmó la certeza de que esa era una buena señal al fin y al cabo. Cerré los ojos con fuerza y seguí contoneándome como un gusano para salir de allí. En un momento dado noté una presión que sujetaba mi pie derecho y grité, presa de los nervios:

-¡Suéltame!

-Si no te ayudo te vas a quedar ahí encajado, capullo.

-Vale Pablo, puedes tirar pero apaga la linterna o enciende otra menos potente, que me voy a quedar ciego.

-Mira que llegas a ser quejica. Voy a llamar a los demás para que me ayuden y te traigan una luz de noche de esas de Ikea.

-Gracias, gilipollas.