Lily tiene un secreto en el desván (Capítulo 10)

dbd0aba7db69e721eaf88f460f171b9a

Capítulo 9

Capítulo 8

Capítulo 7

Capítulo 6

Capítulo 5

Capítulo 4

Capítulo 3

Capítulo 2

Capítulo 1

Liliana siempre se alojaba en el mismo hotel cuando iba a Madrid, en un pequeño hostal en la calle del Conde Duque. Sólo había dos habitaciones por planta, y eran muy amplias, con una cama tamaño king size y sábanas de hilo. Liliana dormía habitualmente en la suya, a veces en las de otras habitaciones. El cuarto de baño era luminoso y colorido, con bañera de patas de león y las paredes alicatadas con azulejos portugueses. Esa era una de las razones por las que Liliana lo escogió, porque le recordaban a la casa de sus abuelos en Portugal.

Su habitación tenía un bonito balcón, muy amplio, con barandilla de hierro forjado, una mesita y dos sillas, y unas macetas con geranios. Liliana estaba sentada en una silla metálica pintada de blanco, y brillaba en todo su esplendor. Llevaba puesta una camiseta de The Clash, remangada, de forma que se viesen sus tatuajes en los bíceps: Judith, en la versión de Klimt, poderosa y extasiada, en el derecho, y la novia de Frankenstein, horrorizada y agresiva, en el izquierdo. Tenía puestos unos vaqueros negros raídos y unas chanclas de plástico, claramente demasiado frescas para esa época del año. Se había peinado su pelo fosco hacia atrás con agua, y éste empezaba a levantarse con el clima seco de Madrid. Llevaba puestas las gafas Ray-Ban pero Leire veía a través de ellas que no había dormido. No se había maquillado la cara, y su piel mostraba las arrugas y las pecas clásicas en ella. Por su expresión, Leire notó que había estado llorando.

Liliana había llamado a Leire hacía una hora, a las diez, para tomar algo de manera informal; ésta saltó de la cama a la ducha y se fue de casa sin desayunar. Tampoco había dormido. Leire había pedido al servicio de habitaciones un café largo y una tostada. Liliana, un ron con coca cola, largo de coca cola. De fondo, desde el Ipod colocado en la mesilla de noche, sonaba Fiona Apple.

Lo primero que tienes que entender es que había dos Tamaras —empezó Liliana, muy cómoda, con los codos apoyados en los reposabrazos de la silla—. La primera, la que inspiró la canción, era una antigua novia de Miguel. Habían tenido una historia muy jodida, ella le dejó y se fue con su mejor amigo, y luego se empezó a enrollar con tíos muy mayores. Era un zorrón, y acabó mal. Murió hace unos cinco años. No digo que muriese por ser una zorra, pero la vida que llevaba no ayudó. Fue la que introdujo a Miguel en la coca, y él es el que ha estado más enganchado. Bueno, el caso es que Miguel hablaba mucho de ella, tanto como musa, por lo guapa que era, como por ser la puta que lo había llevado por el mal camino. Decía que antes de conocerla quería hacer Empresariales.

Liliana soltó una sonora carcajada, y continuó.

Hicimos la canción, empezamos a cantarla en los conciertos, y le gustó a la gente. La metimos en un álbum, el primero desde que yo entré en el grupo, y la cosa quedó así. Luego, muchos años después, conocimos a la otra.

Liliana suspiró, como si estuviese reuniendo el valor para seguir. Bebió un trago y encendió un pitillo. Miró abajo, a la plaza, desde el segundo piso, donde se encontraban.

Le encantaba este sitio. Bueno, Tamara apareció en nuestro concierto de Madrid hace dos años, y se quedó esperándonos fuera para conocernos. Nos dijo que había venido a otros, cuando tocamos en Sevilla y en Málaga, pero no se había atrevido a acercarse a nosotros. Le hacía mucha ilusión llamarse igual que nuestra canción. Era adorable. Era la clase de chica que quieres mimar, por lo dulce que es, pero que sabes que tiene mucho potencial… a la hora de pasarlo bien.

¿La utilizasteis? —interrumpió la inspectora— Perdona, la historia es muy bonita, pero quiero llegar a la parte donde le cambiáis la vida para mal.

Liliana la miró fijamente a través de las gafas.

Todos nos acostamos con ella antes o después, yo fui la última —respondió—. Te refieres a eso, ¿verdad? Pero te aseguro que gozó muchísimo, y estaba al cien por cien. Mira, sé lo que piensas, que nuestro mundillo es todo vicio y perversión, pero esa chica fue feliz con nosotros, y siempre volvía a por más. Llegué a darle mi teléfono, y me mandaba mensajes cuando estábamos en Estados Unidos, para preguntarme cuándo íbamos a volver. Estaba enganchada, y se lo pasó de puta madre. Lo siento si esperabas una historia triste.

Ahora está muerta, ¿no te parece triste?

Mira, vete a la mierda —repuso Liliana, crecida al jugar en su terreno—. Sé que haces tu trabajo, y todo eso, pero no intentes hacerme sentir mal para sacarme información. No tengo ni idea de quién lo ha hecho, y créeme, tengo tantas ganas como tú de pillarlo y matarlo con mis propias manos.

Estoy haciendo mi trabajo, y por eso sé que vas a decirme más cosas de las que crees saber —contestó Leire sin alterarse ni un ápice—. Esto tiene que ver contigo, con vosotros, y quiero llegar al fondo.

Ambas se quedaron en silencio por un momento.

¿Hubo más chicas? —retomó la inspectora— Quiero decir, ¿tuvisteis esa relación con más fans?

Liliana negó con la cabeza y tomó una bocanada de humo.

Nunca habíamos hecho eso. O sea, Miguel, Alejo y los sucesivos baterías de la banda, se acostaban con grupis, pero lo normal, al día siguiente no volvían a llamarlas. No las incluían en la gira ni las colaban en las fiestas.

¿Sólo ellos? ¿Tú no?

¿Te da morbo, o qué? —preguntó Liliana, divertida— Sí, yo también. Llegué a salir con alguna un tiempo, pero muy a nuestro rollo, no las metía en el mundillo ni les presentaba a nadie. Además, eso fue en Estados Unidos.

Espera, ¿has dicho presentar a alguien? ¿Metisteis a Tamara en algún negocio vuestro?

Liliana puso un gesto de arrepentimiento, como si le pesase haber dicho eso.

Bueno, ella estaba con nosotros en fiestas, y Alejo… no sé si lo sabes, pero nuestro éxito como banda se basa en que él conoce gente y es un conseguidor. Es como nuestra putilla. Se pasa el rato haciendo la pelota a gente importante para que vengan a nuestros conciertos. O sea, si tenemos algún éxito en América es porque él ha conseguido que vengan actores y presentadores a vernos, y para eso tiene que amigo de ellos, y esto lo logra a base de dorarles la píldora y a veces de acosarlos. Total, Tamara era muy mona, y a Alejo estaba muy encaprichado de ella —Liliana torció el gesto—. En ocasiones la presentaba como su novia. Le gustaba presumir de ella, y Tamara encantada. Y le presentó a famosos en España, y le prometió que se venía en invierno a Estados Unidos le presentaría a algunos actores y cantantes, y a ella le hacía mucha ilusión.

O sea que se usaban mutuamente.

Liliana se quitó las gafas y escrutó a Leire, con sus ojos cansados y perfilados con lápiz negro.

No todas las relaciones son románticas y puras, la gente se usa constantemente. Al menos en cuanto tienes algo de pasta, y Alejo la tiene. Está podrido de dinero, sus padres son ricos. Tamara también sacó provecho de la situación, créeme.

Disculpa, pero me sorprende mucho tu actitud. ¿Te parecía bien todo eso? ¿Crees que está bien explotar a una chica de esa manera? O sea, entiendo que si te gustan las mujeres te acostases con ella, pero creo que Alejo hizo mucho más.

Verás, Tamara no era virgen cuando vino a la primera fiesta con nosotros. No le dimos a probar nada nuevo, ya se metía en la facultad de informática. No era una niña inocente, ni nada por el estilo. Aún así, nosotros la cuidábamos siempre. Si estaba muy pedo le llamábamos un taxi, si no tenía dinero se lo dábamos, si estaba rallada porque había discutido con su novio o su amiga o lo que fuera, la consolábamos, y no me refiero a sexo. O sea, yo le he preparado el desayuno en casa de Miguel, y aquí mismo. Éramos amigas, pero yo solo conozco amistades así, amigos a los que veo de vez en cuando.

¿Y crees que con eso era suficiente? ¿Crees que la protegías?

Ella no necesitaba protección. Mira, llevo quince años viviendo en la carretera, de gira, y ahí todo es distinto, todo tiene menos importancia. La vida es diferente a trabajar ocho horas al día y tener hijos, pero también es dura, y tienes que defenderte solita. Créeme, he defendido a mujeres que estaban en problemas, pero si una chica quiere pasárselo bien, no se lo voy a impedir. He sacado a patadas de la cama a tíos que querían hacerme cosas que yo no quería, he pinchado con la navaja a otros, pero normalmente no se lo cuento a nadie. Soy lo que soy porque un día me di cuenta de que llevaba seis meses sin hablar con mi familia y no les echaba de menos. Me endurecí. Y cuando te endureces dejas de ver a las chicas de veinte años como víctimas, son mujeres y pueden hacer perder la cabeza a cualquiera. Y cada una se saca las castañas del fuego. ¿Que si creo que Tamara se quedó jodida cuando nos fuimos? Claro que sí. Teníamos que haberle explicado que ya no queríamos volver, que íbamos a hacer un parón. Yo fui la que mantuvo el contacto más tiempo, hasta hace seis meses, pero sé que para ella no era suficiente. Sé que le fallé. Pero no podía darle nada más. Ella no es como nosotros, ella…

Liliana dejó de hablar, y se secó las lágrimas con sus largos dedos.

Te preguntaba si había habido más chicas como ella, porque he hecho mis deberes—dijo Leire—. Esta mañana no he ido a trabajar, apenas he dormido, y me he quedado en la cama revisando el material que tan amablemente me trajiste ayer.

Leire abrió su bolso y puso sobre la mesa una cinta de cassette y un papel con la letra de “Tall poppies”.

Me encanta esta canción. Nunca la había oído, y no es una cara B, así que supongo que la tenías guardada a buen recaudo.

Liliana no había pensado en ella cuando cogió el material a toda prisa y se sorprendió al verla. Empezó a jugar con sus anillos de plata, cambiándolos de unos dedos a otros.

Habla de una chica de Dallas que iba a hacer grandes cosas en la vida, pero algo se truncó. He mirado lo que significa lo de las amapolas, “poppies”, y parece ser que es un dicho inglés. Las amapolas son las flores más altas, pero entre ellas son todas iguales, porque no puede destacar ninguna, si no las demás le tienen envidia. Por eso las chicas muy inteligentes o con talento tienen que pasar desapercibidas. ¿Es así?

Liliana bebió un trago.

Algo así.

¿Y bien? ¿Ella se llamaba Poppie? —inquirió Leire— ¿La conocisteis y luego ella dejó la universidad? ¿Cuántas veces se ha dado esa coincidencia?

Liliana resopló.

Pues no sé qué pasó con ella, la vi un par de veces por back stage, vino a alguna fiesta, y lo siguiente que supe es que salió con Miguel durante dos meses después de terminar la gira. Una de sus relaciones más largas. Pero eso fue hace muchos años. Come and tell me about your class, I’ll ease your stress, just don’t ask”—tarareó Liliana, distraída.

Liliana, Alejo lleva una semana en España.

La artista se quedó mirando el vaso.

Ya lo sé —respondió en un tono mucho más sumiso—. No vino a la última sesión.

Pues podías haberlo dicho ayer, no tiene coartada. De hecho te has inventado una, y eso está muy feo.

No lo dije porque no importa, él no haría daño a nadie, quería a Tamara.

Están volviendo a revisar el vestido en busca de huellas. Te aconsejo que te lo pienses muy bien antes de defenderlo, por si hay pruebas en su contra.

Sé que él no lo ha hecho, y si lo hubiera hecho, no encontraríais nada. Tiene una flor en el culo. Pero hablando del vestido, hay otra cosa. No recuerdo dónde ha estado desde hace tiempo. No lo he visto en el trastero las últimas veces que he ido. Creí que lo tendría alguna de las chicas.

Eso es interesante, muy interesante. Verás, he cotejado tu lista con el inventario que me han dado los de la científica, y coincide casi por completo. En tu lista faltan cosas porque tú no las recordaste, pero todo lo que pusiste estaba en el trastero.

¿O sea que realmente no faltaba nada? ¿Ellas no tenían nada?

No. Salvo el vestido azul. Eso lo simplifica todo bastante, ¿no te parece?

Liliana asintió, muy sorprendida.

Escucha, no quiero traer a tu memoria más cosas desagradables, pero… A Tamara la mataron con una sobredosis de alcohol y relajante muscular.

Joder. —Liliana se pasó las manos por el pelo, nerviosa.

Y no debería decirle esto a una testigo, pero dentro de su cuerpo había una púa de las vuestras, antigua, de antes de que tú entrases en la banda, y otra más reciente. ¿Te dice eso algo?

Me dice que esto lo ha hecho un cabrón sádico, pero nada más. Oye, necesito ir al baño—dijo Liliana, levantándose—. No te quiero echar, pero luego voy a ir a ver a unos amigos en Malasaña.

No, yo también tengo que irme, a ver qué cuentan tus colegas.

Yo pondría la mano en el fuego por los dos, pero—dijo Liliana, mientras Leire recogía sus cosas—… Sí que hubo otra chica. Se llamaba Sabrina, Sabrina Garmendia, era de Bilbao. No hablamos de eso nunca, ni le hicimos una canción, porque… bueno, acabó bastante mal. Murió hace cinco años.

Bien, gracias por contármelo. No creo que tenga nada que ver, pero por si acaso.

Nosotros pagamos el funeral, y luego fundamos un fondo para ayudar a chicos con problemas, y le pusimos su nombre, aunque los padres nos denunciaron. A ver, creo que habría acabado igual si no nos hubiese conocido, pero…

¿Salió con Alejo?

No, con Miguel.

De acuerdo. —Leire se tomó unos segundos para apuntar la información en su cuaderno— Eso es todo.

Vale. Hasta luego.

En realidad —comentó Leire, cogiendo su bolso y entrando en la habitación—, hay una última cosa. ¿Qué les pasa a las amapolas que destacan sobre las demás?

Les cortan la cabeza.

Ambas mujeres notaron cómo se les helaba la sangre de golpe, y sin más, se despidieron.

Anuncios

3 comentarios en “Lily tiene un secreto en el desván (Capítulo 10)

  1. Pingback: Lily tiene un secreto en el desván – Los interrogatorios (Capítulo 11) – Rebeca Medina escribe

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s