52 retos de escritura: Reto 3

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(aquí están todos los retos del año)

3. Empieza una historia con: “Estoy de pie en mi cocina…”. Debe ser una historia de suspense.

 

Estoy de pie en mi cocina y pongo la tetera a hervir. De pronto veo que un gato me está mirando desde fuera, apoyado en el alféizar, y me extraña, porque yo no tengo gato. Tampoco los he visto por el barrio en mucho tiempo.

A mí me gustan los gatos, pero este es un gato feo. Es el típico marrón y negro, de manchas desperdigadas; creo que son gatas, por no sé qué cromosoma que me dijo mi hermano.

El caso es que, y esto es lo más gracioso, el gato no me mira a mí, sino a algo detrás de mí. Pero detrás de mí solo está la nevera.

En un momento dado se me ocurre que a lo mejor le huele a comida, pero me extraña, porque soy muy escrupulosa y en seguida me doy cuenta si se estropea algo o huele a podrido. Pero como tengo una fiambrera con guiso de merluza, abro la nevera y compruebo que no está pasada. Pues nada, no era eso.

Me doy la vuelta y el gato no está. No está fuera, en la ventana, sino sentado frente a mí. No sé cómo ha entrado en casa.

Pero el maldito gato sigue sin mirarme, mira detrás de mí, pero yo ni siquiera estoy en la misma posición que antes, ahora estoy delante de la puerta. Eso no me gusta, porque no cerré la puerta al entrar. Tengo miedo. La tensión me hiela los músculos pero consigo girarme y mirar detrás de mí. Nada. Allí no hay nadie.

Ya que parece amistoso, intento acariciarlo, pero bufa y me intenta arañar. Sin embargo no se mueve. Sigue mirando a la nada. Vuelvo a abrir la nevera y saco el pescado, a ver si le gusta. Cuando me doy la vuelta y empiezo a apartar los guisantes, me fijo en que ha cambiado de objetivo. Ya no mira detrás de mí, sino hacia la mesa donde desayuno. Por supuesto allí tampoco hay nadie. Intento ignorar su comportamiento y le pongo el pescado delante.

Por primera vez me mira a mí de verdad. Maúlla como preguntando algo y olfatea el pescado. Prueba un poco.

Inmediatamente lo distrae algo. Se queda mirando la nada de nuevo, pero esta vez a mi lado. Vale, esto ya pasa de castaño oscuro. Hago un esfuerzo por mirar ahí, aunque me cuesta. Efectivamente sigue sin haber nadie, pero ya no estoy segura de nada. Me parece que estoy viviendo un sueño. El gato maúlla y se le eriza el pelo. Curiosamente a mí también se me eriza.

Lo más horrible es que veo que el pelo del gato cambia de forma, se aplana como si alguien lo acariciase. El gato se calma, pero yo no. Y entonces siento que algo me toca el brazo, y no aguanto más.

Grito.

Y el gato está fuera otra vez.

La tetera hierve y silba.

Miro otra vez y el gato ya no está.

 

5 comentarios en “52 retos de escritura: Reto 3

  1. Pingback: Ocurrió en mi cocina (mini relato rescatado) – Rebeca Medina escribe

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